Los accidentes caseros son frecuentes entre los más pequeños. Para evitarlos en la medida de lo posible es necesario tomar una serie de precauciones.

Para evitar el peligro, es fundamental que el niño se mueva en un ambiente seguro, libre de objetos y sustancias potencialmente peligrosas, incluso si está sometido a una vigilancia constante, según lo recomienda la doctora Lucrecia Suárez en su guía médica El niño, su salud, su mundo.

Recomienda mantener fuera del alcance de los niños todos los objetos con los que pueda eventualmente cortarse y también todos aquellos que pueda tragarse. Por lo que hay que retirar todos los envases y botellas que contengan productos tóxicos como las lejías, detergentes, insecticidas y medicamentos, así como pilas, monedas y agujas, y proteger los enchufes, las escaleras y las ventanas.

En definitiva hay que controlar todas las cosas a las que el niño tiene acceso.

¿Qué hacer ante los pequeños accidentes?

Ante todo se recomienda tener un botiquín en la casa que debe contener desde algodón, alcohol y esparadrapo, hasta gasas estériles, vendas, tijeras, tiritas y un termómetro. Algunas medicinas como los jarabes de paracetamol, ibuprofeno, o comprimidos infantiles de aspirina. Es muy importante tener en cuenta si el niño es alérgico a uno de estos medicamentos.

Ante una herida: Cuando el niño sufre una herida en la piel, lo primero que se debe hacer es limpiarla con agua y si se aprecia que no es profunda, conviene lavarla además con jabón, frotando con suavidad con una gasa o un trapo limpio. Una vez realizada la limpieza, hay que mirar si se trata de un simple rasguño superficial, en cuyo caso bastará con el lavado y la aplicación posterior de un antiséptico tipo mercromina, dejándolo preferentemente al descubierto, si no es un sitio de mucho roce, tal y como lo recomienda Suárez. Durante los días siguientes se continuará lavando la zona con agua y jabón cada vez que le bañe y se aplicará a diario el antiséptico hasta que la herida esté totalmente seca y se forme costra.

Si se trata de un corte: Hay que valorar su profundidad y extensión. Si los bordes no se aproximan fácilmente, debe ser visto por el médico para determinar la posibilidad de dar unos puntos que permitan una cicatrización más rápida y correcta; y si se trata de un corte superficial, basta con lavar con agua y jabón, aplicar un antiséptico y aproximar los bordes de la herida con una tirita o esparadrapo.

Siempre hay que ver si el lugar donde se produjo la herida era un ambiente sucio, con posibilidades de estar contaminado con estiércol o hierro oxidado, en cuyo caso será necesaria una protección suplementaria contra el tétanos y a veces se requiere, además una cobertura con antibióticos. El pediatra, de acuerdo con el calendario vacuna que haya seguido el niño, indicará la revacunación, la inyección de gammaglobulina antitetánica o ambas cosas.

Las picaduras: Pueden causar lesiones, más o menos importantes, dependiendo del insecto y de la reacción particular de cada niño. La picadura de mosquito suele ser inofensiva pero conviene evitar el rascado porque favorece la infección. Las picaduras de avispas, suelen ser dolorosas y, en ocasiones, producen reacciones locales o generales que precisan atención médica. Para calmar las molestias es útil aplicar un paño empapado en amoníaco sobre la zona. Cuando se trata de insectos desconocidos o la piel del niño muestra una reacción excesiva, hay que consultar con el médico para que valore en cada caso la actitud más adecuada.

Mordeduras: Las más frecuentes son las de los perros. Siempre deben ser examinadas por el médico inmediatamente y, además, es preciso controlar al perro y constatar su calendario de vacunas para descartar que exista riesgo de que el niño pueda contraer la rabia.

  

Los arañazos: De gato suelen ser inofensivos pero en ocasiones producen lo que se conoce como enfermedad del arañazo del gato, que se caracteriza por la aparición en el sitio de la lesión de una zona roja y caliente, con la presencia simultánea de un ganglio también inflamado, bien en la axila, si el arañazo fue en un brazo, o en la ingle si tuvo lugar en una pierna. Aunque no es grave, ante la sospecha, el niño debe ser examinado por el pediatra. Las mordeduras por otros animales menos habituales también serán valoradas por el médico.

Atragantamiento: Los niños pequeños tienen una marcada tendencia por llevarse a la boca todo lo que está a su alcance. Es importante prevenir la posibilidad de que pueda coger objetos pequeños como monedas, alfileres, pilas y frutos secos, que puede meter en la boca y tragar sin ser consciente del peligro. Si tras tragar cualquier cosa se encuentra tranquilo y no tiene dificultad para respirar, ni tos, ni se queja de dolor en el pecho, es muy posible que el objeto tragado se encuentre en el estómago y llegue a eliminarlo espontáneamente en la deposición unos días después; sin embargo, conviene comentar con el médico la naturaleza del objeto para estar seguros de que se puede esperar tranquilamente vigilando al niño y sus deposiciones.

Evite que: El niño tenga acceso a las pilas pequeñas redondas de los relojes y otros artilugios eléctricos no deben estar nunca a su alcance, ya que es fácil que las meta en la boca y las trague. Pueden ser peligrosas, sobre todo cuando están usadas, ya que si permanecen mucho tiempo en el tubo digestivo pueden abrirse y liberar sustancias tóxicas.

El niño llegue a introducirse algún objeto en los oídos o en la nariz si lo hace, no lo empuje más hacia el interior al intentar extraerlo. Es preferible acudir al médico para que él realice la extracción. El niño ingiera espinas de pescado y huesos pequeños de pollo, pueden causar problemas si el niño los traga, por lo que estos alimentos deben ofrecerse siempre bien desmenuzados.

Según Suárez en su Guía, cuando un niño se atraganta con un cuerpo extraño o con un trozo de comida y tose, llora o habla, lo mejor es dejar que sus propios mecanismos reflejos se encarguen de eliminar la obstrucción. Cuando el niño es incapaz de emitir sonidos o tiene serias dificultades para respirar, es necesario aplicar con urgencia las medidas de primeros auxilios para prevenir la asfixia y, si es posible, simultáneamente avisar a un médico o llamar a una ambulancia.

No es recomendable introducir a ciegas los dedos en la boca del niño para tratar de extraer el cuerpo extraño, pues existe el riesgo de introducirlo más profundamente. Si es posible ver el objeto en la garganta, se puede intentar cogerlo metiendo el dedo índice flexionado. Las maniobras para ayudar al niño atragantado son diferentes según la edad. Cerciórese primero antes de actuar.



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Créditos & citaciones.

Autor: Equipo de redacción, Manuelette Ramirez Bencosme.
Fecha de publicación: abril 1, 2012.

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