Ley del magnetismo: esta ley nos enuncia que polos magnéticos iguales se rechazan y polos magnéticos contrarios se atraen. Con esta ley entendemos por qué una de las puntas de la brújula apuntara siempre al polo norte; la punta de la aguja que señala al polo norte de la tierra contiene un polo magnético contrario al polo magnético que existe en el polo geográfico de nuestro planeta.

Es interesante observar que en el polo norte geográfico de nuestro planeta existe el polo sur magnético y que al mismo tiempo, en el polo sur geográfico tenemos el polo norte magnético, solo de este modo se entiende que una punta de la aguja se oriente o se comporte de ese modo sin alterar esa ley de los polos magnéticos.

Declinación magnética: los polos magnéticos no coinciden exactamente con los polos geográficos de la tierra; una aguja magnética no señalara exactamente el norte, por lo que para una correcta orientación tendrá que hacerse una corrección, considerando la declinación magnética, que es el ángulo que forma la dirección de una aguja magnética con el meridiano geográfico del lugar considerado, siendo el magnetismo e la tierra muy irregular, su declinación magnética varia continuamente en cada lugar, en el polo norte es de 12 grados.

Fuerza del imán: los imanes artificiales son indispensables, sobre toda para la industria eléctrica y electrónica, ya que además de utilizarlos en algunas aplicaciones ya mencionadas, también los encontramos en motores de correine directa, generadores o dinamos de electricidad, en concentradores de imágenes, etc. En todos estos casos y en muchas más se requieren imanes de diferentes fuerzas y en cada caso se logran mediante aleaciones metálicas especiales cargándolos posteriormente mediante la electricidad, a este tipo de imanes de les llama permanentes, que solo podrá perder su fuerza magnética si por alguna razón lo golpeamos o los sometemos a temperaturas extremadamente altas.

Imanes permanentes: en los imanes permanentes o imanes fuertes como también se les conoce, su base es el hierro pues este es el metal que se imanta más fácilmente, sin embargo encontrándose puro, ya imantado puede perder su fuerza con mucha facilidad, por lo tanto en imanes fuertes permanentes es necesario alearlo con otros metales.



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Créditos & citaciones.

Autor: Equipo de redacción, Manuelette Ramirez Bencosme.
Fecha de publicación: marzo 27, 2012.

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