Las piedras guías: gracias al magnetismo, si disponemos de un imán de modo que este puede rotar sobre su eje y le diera libertad de movimiento este giraría en determinados grados a hasta que uno de sus lados apunte hacia el polo norte de la tierra, esto obviamente, a causa del magnetismo que posee nuestro planeta, el hombre aprendió a usar esta importante propiedad de los imanes para orientarse, principalmente donde se carecía de puntos de referencia geográficos o astronómicos. La famosa piedra guía no es otra cosa que una rudimentaria brújula y se sabe que los chinos la utilizaban hace mas de 2000 años.

Actualmente existen brújulas modernas muy perfeccionadas para usos muy diversos en cuanto a navegación, sin embargo la brújula elemental moderna es un pequeño imán laminado en forma de aguja rómbica con un eje central, que le permite girar en torno de un plano circular marcado con los puntos cardinales. Protegida por una caja de un material no magnético.

Los polos del imán: el hecho de que un imán en forma de aguja o de barra se orienten con uno de sus extremos siempre al polo norte cuando está suspendido por un eje central (brújula) obedece a que nuestro planeta es un gran imán, ya que todo imán tiene dos extremos o polos magnéticamente diferentes, que al igual que los polos geográficos de la tierra, se les llama polo norte y polo sur, también cualquier imán sin importar su tamaño ni su forma posee dos polos y reciben el mismo nombre de polo norte y polo sur.



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Créditos & citaciones.

Autor: Equipo de redacción, Manuelette Ramirez Bencosme.
Fecha de publicación: marzo 27, 2012.

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