1. Organización de la obra
Gran parte de los riesgos que aparecen en los trabajos de construcción son el resultado de una mala organización de los mismos. De ahí que puede afirmarse que una obra bien organizada es, en general, una obra segura y también, en un sentido más amplio, que una obra bien gestionada (planificada, organizada, dirigida y controlada) es una obra segura. La organización de una obra requiere siempre una planificación previa. Cada una de las unidades de obra (excavación, estructura…), cada una de las operaciones (suministro de materiales, desescombrado…), debería planificarse con antelación. Por otra parte, la productividad, la calidad, la seguridad de un trabajo sólo podrá asegurarse si se dispone, en el momento preciso, de suficiente número de trabajadores con las aptitudes necesarias, con las herramientas y el equipo adecuado y en buen estado, y con suficiente cantidad y calidad de material dispuesto para su uso.

En los trabajos de construcción, sin embargo, está muy extendida la idea de que la planificación no es posible, y esto hace que sean frecuentes las situaciones de riesgo, a veces irreversibles, resultado de improvisaciones injustificadas. Con frecuencia los riesgos en las obras se detectan al inspeccionar físicamente las tareas y en esa etapa ya no es posible evitar las causas que los producen, por lo que para su control se tiene que recurrir a procedimientos improvisados, caros, y lo que es peor, poco seguros.

Son muchos los factores que dificultan la planificación en la construcción: diversidad de tareas, poca uniformidad de las construcciones, escaso tiempo entre licitación e inicio de obra, falta de definición o reformas en el proyecto, cambios climatológicos imprevistos…; sin embargo, es siempre posible planificar mínimamente los trabajos desde el punto de vista de la seguridad, de modo que puedan eliminarse las causas de muchos riesgos de accidentes; es decir, es siempre posible hacer prevención.

2. Aspectos de seguridad en el trabajo po rtener en cuenta al planificar una obra
 
Antes de proceder a la planificación propiamente dicha, es necesario, a la vista de los documentos y especificaciones del proyecto y de la licitación de la obra, definir la secuencia de la construcción y delimitar el área del solar disponible para accesos, circulación, almacenamiento, instalación de maquinaria, locales provisionales de servicio, etc.

Son muchos los aspectos de la planificación de una obra que inciden directa o indirectamente sobre la seguridad en el trabajo; a continuación se presenta, a modo de “Check list”, una lista de 30 de estos elementos.

   

1. Acceso a la obra (señalizado, con buena visibilidad, con posible aparcamiento).
    
2. Cierre del solar.
   
3. Riesgos ajenos a la obra (líneas eléctricas aéreas o subterráneas, interferencia con tráfico ajeno a la obra).
    
4. Riesgos de daños a terceros (entrada de niños en la obra, caída de objetos fuera del solar).
    
5. Tráfico de maquinaria y vehículos.
    
6. Circulación del personal.
    
7. Recepción de materiales (zona de descarga).
    
8. Limpieza y eliminación de desechos y escombros (contenedores para recogida de basuras, áreas para camiones de recogida).
    
9. Almacenamiento de materiales (área de almacenamiento, situación hormigonera).
    
10. Almacenamiento y transporte de materiales peligrosos (líquidos inflamables, gases a presión, explosivos).
    
11. Situación de medios de elevación (grúas y montacargas).
    
12. Situación y dotación de talleres y oficinas.
    
13. Plataformas de trabajo (andamios).
    
14. Medios de acceso al puesto de trabajo (escaleras, rampas y pasarelas).
   
15. Instalación y mantenimiento de protecciones colectivas (redes, barandillas,
    marquesinas).
    
16. Dotación de prendas de protección personal (homologación, suministro, almacenamiento, limpieza, mantenimiento y control de su utilización).
    
17. Dotación de herramientas manuales (suministro, almacenamiento, mantenimiento).
    
18. Especificaciones de seguridad en máquinas y equipos (sistemas y protecciones de seguridad, nivel de ruido…).
    
19. Mantenimiento preventivo de máquinas y equipos.
    
20. Instalación eléctrica (necesidades de suministro, cuadros eléctricos, sistemas de protección).
    
21. Alumbrado de obra (alumbrado general, de situación, de vías de circulación, de puestos de trabajo).
    
22. Señalización de obra (situación, preparación, colocación y mantenimiento de las señales).
    
23. Contratación de personal (selección, entrenamiento).
    
24. Suministro de agua potable.
    
25. Comedor (eventualmente también cocina y cantina).
    
26. Servicios higiénicos (retretes, lavabos y duchas).
    
27. Vestuarios (taquillas-guardarropa, facilidades para el secado de ropa de trabajo).
    
28. Organización de primeros auxilios (dotación y mantenimiento del botiquín, formación de socorristas, evacuación de accidentados…).
    
29. Organización de seguridad (estadísticas e investigación de accidentes, normas de seguridad, inspecciones de seguridad; incentivos, campañas y formación de seguridad, comités de seguridad).
    
30. Organización de medicina (exámenes médicos previos y periódicos).

3. Definición y presupuesto de las medidas de seguridad en el trabajo en la obra. El proyecto de seguridad

Se ha visto la necesidad, y también las dificultades, de la planificación de los trabajos de construcción. En relación con la seguridad en el trabajo, la mejor manera de realizar dicha planificación es estableciendo por escrito las previsiones respecto a la prevención de riesgos que se han hecho para una determinada obra, y es en este sentido que se recurre, cada vez más, al denominado proyecto de seguridad, como una forma eficaz de planificar y controlar la seguridad en las obras de construcción.

El proyecto de seguridad establece, define, cuantifica y valora las medidas preventivas (protecciones colectivas, señalización, protecciones personales, formación, primeros auxilios…) y las instalaciones de higiene y bienestar (servicios higiénicos, vestuarios, comedores…), que se han planificado para una determinada obra.

En general el proyecto de seguridad, al igual que cualquier otro proyecto, se compone de los siguientes documentos:

    

  
1. Una MEMORIA definiendo las medidas preventivas para los trabajos concretos para realizar y los servicios higiénicos y de bienestar que deben instalarse en obras.
    
2. Un PLIEGO DE CONDICIONES que tenga en cuenta las normas legales y reglamentarias aplicables en la obra.
  
  3. Unos PLANOS, con gráficos y esquemas explicativos, para la mejor comprensión de la memoria.
    
4. Unas MEDICIONES de todas las unidades o elementos de seguridad y de los servicios higiénicos y de bienestar que se hayan definido o proyectado.
   
5. Un PRESUPUESTO que cuantifique el conjunto de los gastos previstos para la
    ejecución del proyecto de seguridad.

Al hablar de presupuesto de seguridad surge, casi siempre, el comentario de que las empresas constructoras que incorporan sus costes de seguridad (en forma de presupuesto o de proyecto de seguridad) en sus ofertas para la adjudicación de una obra, se situarían en desventaja frente a aquellas otras que realizan sus ofertas sin la inclusión del citado presupuesto.

En relación con lo anterior, se puede señalar que los costos que recoge el proyecto de seguridad son relativamente pequeños (entre el 1% y el 2%, aproximadamente, del valor total de la obra) y que, en su mayor parte, son gastos que de una forma o de otra ha de tener en cuenta en la oferta de la empresa (aunque quizás encubiertos en forma de gastos generales) si es que ésta pretende cumplir con las normas de seguridad aplicables en la obra. En cualquier caso, es siempre conveniente que en los concursos de adjudicación de obras se establezcan cláusulas que obliguen a las empresas a formular, en sus ofertas, una previsión concreta de sus gastos de seguridad.

Francia y España son quizás los países donde más ha cuajado la idea de solucionar el problema de la planificación de la seguridad en el trabajo en la obra, recurriendo al proyecto de seguridad. En España, al inicio de la década de los 80, lo habrán venido utilizando, sistemáticamente y por iniciativa propia, las grandes empresas constructoras (lo que significaba, cuando menos, el 20% del volumen de obra del país), y pasó a ser obligatorio, a partir de setiembre de 1986, para las obras de más de 100 millones de pesetas (US$ 750.000). En Francia, desde agosto de 1977, es obligatorio utilizar una fórmula cercana al proyecto de seguridad en las obras de más de 12 millones de francos (US$ 1, 8 millones).
4. Coordinación de la seguridad en el trabajo entre las distintas empresas que participan en una obra. El plan de seguridad para las grandes obras de construcción.
 

En la industria de la construcción es habitual encontrar a varias empresas trabajando simultáneamente en una misma obra, de modo que los trabajadores pertenecientes a una de estas empresas pueden estar expuestos a riesgos generados por las demás; del mismo modo sucede que las medidas de prevención y protección adoptadas por una empresa pueden también afectar a los trabajadores de otras empresas que operan en la misma obra. En otro orden de cosas, a veces también aparece el problema de que ninguna empresa asume la responsabilidad del control de los riesgos que haya podido dejar un contratista al concluir sus trabajos y abandonar la obra.

Por otra parte, se presenta en general la dificultad de que no existe normativa que contemple sistemas concretos de coordinación preventiva para las empresas que participan en obras de determinado volumen de construcción.

Por último, nos encontramos otra vez con el problema de la falta de planificación, es decir, con frecuencia se pretende improvisar la coordinación con la obra ya iniciada, y sin disponer de un plan conjunto de seguridad previamente asumido por todas las empresas que participan en la obra.

Aunque, como se ha señalado, apenas si se dispone de normativa respecto a la coordinación de la seguridad en el trabajo en la obra, existen sin embargo algunas excepciones. En Finlandia, por ejemplo, el empresario que tenga el mayor número de trabajadores en obra, o que actúe de contratista principal, está obligado a tomar la iniciativa para la coordinación de la seguridad y a designar un jefe de seguridad común a todas las empresas presentes en obra. En Francia las obras de más de 100 trabajadores y en las que participen más de 10 empresas (caso edificación) o bien más de 3 (caso obras públicas), están obligadas a establecer un comité de seguridad interempresarial con funciones de coordinación. En la mayoría de los países, por otra parte, está legislado (o bien se asume) que la empresa principal se responsabiliza solidariamente con los contratistas y subcontratistas del cumplimiento de las obligaciones de seguridad que estos últimos tienen para con sus trabajadores.

Así, cuando en una obra existe un contratista principal del que depende directamente la subcontratación de servicios, instalaciones, etc., la coordinación no suele representar muchos problemas, ya que la responsabilidad de la obra, y también de la prevención, la asume el contratista principal.

Un caso diferente se presenta cuando la propiedad contrata la construcción de la obra con distintas empresas, que simultanean sus trabajos de acuerdo con la parte del proyecto a cuya ejecución se han comprometido. La experiencia en estos casos suele resultar negativa si, como es frecuente, la propiedad no ha establecido en sus contratos ninguna cláusula que estructure la coordinación preventiva del conjunto de la obra. Debido a lo anterior, hace ya algunos años que se inició la tendencia a prever la coordinación de la prevención antes del inicio de la obra. Así nació la figura contractual de la “coordinación”, en la que una de las empresas principales se compromete con la propiedad, como prestación de un servicio más, a organizar la seguridad de todas las empresas que participan en la obra aportando, aparte de determinados medios de producción de uso común, la señalización, las protecciones colectivas, las instalaciones sanitarias, el mantenimiento de las vías de circulación, etc.

Un caso particular es el de las grandes obras de ingeniería civil. En este tipo de obras, y en especial en las grandes obras hidráulicas, se agudizan los problemas planteados por la concurrencia de varias empresas, por lo que en general es conveniente que la propiedad asuma la coordinación de la prevención en la obra, imponiendo las condiciones de seguridad en las que las contratistas realizarán sus trabajos, como unas condiciones de rango contractual equivalentes a las condiciones técnicas. Esta imposición de las condiciones de seguridad la realiza la propiedad a través de lo que se ha venido a llamar plan de seguridad de la obra en cuestión.
 

En esencia, el plan contiene los siguientes elementos:

   

1. Adscripción obligatoria, mediante condiciones contractuales, a un plan de seguridad de todos los contratistas que intervienen en la construcción.
   
2. Organización y aportación de los medios por parte de la propiedad.
    
3. Reparto del costo de estos servicios entre todas las empresas, proporcionalmente al número de trabajadores, con un criterio de amortización total de los medios aportados.
    
4. Coordinación por medio del Comité de Seguridad, con participación activa de todos los contratistas.



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Créditos & citaciones.

Autor: Equipo de redacción, Manuelette Ramirez Bencosme.
Fecha de publicación: febrero 10, 2012.

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