Posiblemente este sea el artículo menos leído de este mes, porque la seguridad no es el tema principal del constructor, sino el de levantar la obra en la forma más eficiente y eficaz posible, para satisfacción del cliente y de él mismo.

Sin embargo, existe un pequeño aspecto de sentido humano, económico, social, técnico y administrativo que debe tenerse en cuenta al menos como secundario en el presupuesto, en los objetivos y en las metas del constructor y que se llama protección, prevención, seguridad; dejemos de lado los conceptos, simplemente acuñemos la necesidad de construir sin tener accidentes, con esto basta.

Un punto a favor de la seguridad es que nadie quiere accidentarse, ningún constructor quiere perder un equipo o maquinaria por una eventualidad. Todos, empleados y empleadores, empiezan cada día sin pensar en que su proyecto será escenario de una desgracia. El punto en contra es que no todos hacemos lo necesario para eliminar las causas de posibles accidentes y proteger la vida y los equipos mediante la prevención de eventualidades.
Pero mi optimismo me lleva a pensar que alguien está dispuesto a enterarse sobre qué puede hacer, o verificar lo que está haciendo en pro de la prevención de accidentes, por lo que, guiado por alguna literatura que tengo en mis manos, trataré algunos aspectos, aplicados a la construcción.

Empecemos por la gerencia
1) La gerencia: puede contribuir enormemente, si demuestra un interés personal en la seguridad cada vez que sea posible, y procura o involucrarse en forma personal con los encargados de la rutina diaria y sus trabajadores. Lo puede hacer mediante alusiones a la necesidad de trabajar con cuidado y a su satisfacción por períodos importantes sin accidentes. Específicamente debe cumplir como mínimo estos tres puntos:

1.1 Tener una política definida sobre seguridad y prevención, así como un programa para cada obra.
1.2 Adjudicar fondos para el funcionamiento del Programa de Seguridad. De seguro, por grandes que sean, los beneficios serán mayores.
1.3 Tener personal clave adiestrado en seguridad y ejecución de medidas preventivas.

2) Organización: El primer paso que debe dar la gerencia para lograr la seguridad en la obra, es organizar un programa sobre una base definida. Este no debe ser académico ni teórico. Los accidentes ocurren en la obra y el supervisor encargado del trabajo es la persona que los puede controlar mejor. Este aspecto de su trabajo es importante, pues debe garantizar que no se den lesiones en trabajadores ni en terceros, ni daños a los equipos o a la obra o a la propiedad de terceros. El resultado negativo de accidentes afectaría directamente los costos de producción.
La constructora no quiere accidentes en esta obra.
Los ingenieros no quieren accidentes en esta obra.
El contratista desea evitar las eventualidades.
Los propietarios desean que se construya sin accidentes.
Los trabajadores no quieren accidentes. Y usted…

3) Plan de equipo de trabajo: Los métodos basados en el sentido común, con un poquito de guía técnica y aplicados correctamente, son muy eficaces, porque se tornan flexibles y adecuados a cada trabajo. Todo esfuerzo en prevención, para que resulte benéfico, debe estar relacionado con la obra y ser aplicado al riesgo y a trabajadores expuestos. Debe ser sencillo, directo y exento de ideas y mecanismos confusos.
El requisito indispensable para cualquier plan de prevención, es el deseo sincero de los jefes de proyecto y gerentes de implantar y dar seguimiento y mejoramiento continuo al plan trazado, por medio del proceso constructivo, ajustándolo a las circunstancias cambiantes que surjan. Desde el punto de vista económico es ventajoso para todos, pero más aún para el contratista. Sin embargo, quienes están en la obra son los trabajadores; por ello, en toda obra con más de 10 trabajadores debe haber un mínimo de dos personas formadas en comité que den seguimiento al orden, la limpieza, la dotación de equipo de seguridad y el uso del mismo por parte de los empleados, etc., o sea, un comité con más sentido preventivo y capacitado para ejercer con propiedad (puede recibir un curso específico corto).

4) Seguridad para el público: El público tiene la curiosidad natural por las obras en construcción y hará cualquier esfuerzo por saber qué se está haciendo, exponiéndose muchas veces a peligros nuevos originados de dicha actividad, lo que acarrearía problemas a la constructora.
En nuestro medio, y sobre todo en trabajos de reparación de carreteras, aceras, alcantarillas, puentes o edificios en ciudad, es demasiado pobre la señalización y orientación que se da al público, lo que directa o indirectamente puede originar demandas por responsabilidad civil muy costosas y desgastantes; debemos extremar los cuidados. Recordemos que cada día la gente se va mentalizando más, conociendo más, y lo que antes no se denunciaba, ahora o muy pronto se puede hacer.
Por lo tanto, debemos hacer todo lo posible para informar al público que se está ejecutando una obra ìseguraî. Se recomienda poner avisos bien iluminados y visibles a toda hora, sencillos para que no distraigan a los conductores, pero eficientes como información y signo de que la empresa vela por la seguridad ciudadana.

Programa educativo
El éxito de todo esfuerzo para la prevención de accidentes depende en gran parte de la eficacia del programa educativo. Con frecuencia, está es la parte del programa que requiere más creatividad e innovación.

Medios para evitar accidentes
a) Uso de carteles.
b) Reuniones de seguridad.
c) Adiestramiento especial de seguridad a los trabajadores.
d) Sistemas de sugerencias.
e) Cursos de seguridad y primeros auxilios.
f) Incentivo por prevención de accidentes.
g) Incluir en la contratación preguntas sobre seguridad.
No se recomienda iniciar demasiadas actividades al mismo tiempo. Los programas deben ser variados para lograr el efecto máximo. Un supervisor que presente material preventivo gana mucho en respeto y estima, y aumenta su sentido de responsabilidad con lo que toda la empresa logra prestigio.

a) Uso de carteles
Existen cuatro reglas básicas para lograr eficacia:
1. Seleccionar los carteles en forma objetiva. Es necesario conocer exactamente cuáles son los peligros que se deben corregir o advertir.
2. Colocar los carteles estratégicamente. Carteles tipo relámpago, se deben colocar en áreas de tráfico. Carteles con mensajes más largos en áreas de descanso.
3. Exhibir los carteles en una forma atractiva, cuidar que estén limpios, usar marcos vistosos bien iluminados, evitar aglomeraciones de avisos, etc..
4. Cambiar los carteles con frecuencia. Pueden alternarse con fotos, noticias, etc..



Recomendaciones que ayudan con el estudio de este tema.

Créditos & citaciones.

Autor: Equipo de redacción, Manuelette Ramirez Bencosme.
Fecha de publicación: Febrero 3, 2012.

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