En un mundo con tantos millones de personas es lo más normal gastar mucha energía, para cualquier cosa de la vida cotidiana.

Son muchos los que sufren en sus viviendas un gasto energético exagerado, que además de provocar daños en el medio ambiente (como una mayor sobre explotación forestal, o la disminución del petróleo y otros combustibles a nivel mundial), también provocan daños a su bolsillo, pues la electricidad (principal fuente de gastos familiar) no es gratuita, al menos hasta ahora.

Es por eso que debemos considerar un ahorro energético, es decir, reducir costes de la energía que consumimos en nuestro hogar familiar, y para eso existen varias formas. Se debe tener en cuenta también el papel que juega el cambio climático, y es que según varios expertos, las reservas de petróleo y gas natural podrían tener sus días contados.

bombilla sobre cesped verde

Debemos centrar nuestros esfuerzos en dos frentes a la hora de conseguir un buen ahorro energético:

A) Procurar obtener energía de fuentes alternativas.

Como sabemos, tanto el petróleo como el gas natural son fuentes de energía no renovables, es aquí donde se debe considerar la ayuda de otras fuentes de energía renovables y ecológicas, como la eólica (viento), la solar (el Sol) o la energía hidráulica (agua), entre las principales.

Si instalamos un panel solar en casa, aunque la inversión inicial será importante (depende de los países, pero a partir de 400 o 500 dólares una placa pequeña), se va amortizando a largo plazo, generalmente ahorrando más de 100 o 150 dólares por año y hogar.

El viento también supone ahorro energético, para ello se debe instalar un molino de viento que produzca energía por la rotación de sus aspas, aunque aún no se utiliza por su alto coste y otro problema en según qué sitios, que es la falta de viento continuo.

La energía hidráulica por el momento no se encuentra accesible en hogares normales, generalmente se destina más para gente que dispone de un curso de agua natural cerca de su vivienda.

B) Gestionar el gasto de la energía actual.

  

Siempre es mejor prevenir que curar.

Este dicho también se aplica al ahorro energético, y es que antes de consumir y gastar mucha energía, conviene economizarla y reducir el consumo.

A continuación exponemos varios trucos para conseguir un mejor ahorro energético:

· Aislar la vivienda, ya que así se ahorra en calefacción en invierno (un lugar aislado evita que pase el frío), y en los meses de calor se ahorra en aire refrigerado (dado que la vivienda refresca más y no almacena tanta humedad).

· Optar por otros métodos antes de la calefacción y la refrigeración para ahorrar energía. Por ejemplo, a veces es suficiente con un ventilador pequeño o simplemente poniendo una manta extra.

· No dejar las luces encendidas si no hace falta. También se pueden probar las bombillas de bajo consumo.

· Aislar las tuberías que llevan el agua caliente (ahorro energético en calor).

· No colocar cosas calientes en el frigorífico, pues este deberá hacer un sobreesfuerzo energético para enfriarlos.

· Utilizar papel reciclado si es posible.

· Un cambio en el transporte también puede ser ahorro energético. No solo se debe ahorrar en el hogar, sino también fuera de él. Si hace buen día, nos podemos mover en bicicleta, o si debemos conducir un auto, una buena opción es compartirlo con otras opciones, o bien optar por el transporte público.

· Si vamos en moto o coche, llevar los neumáticos correctamente hinchados.

· Etc.

Como vemos, son muchos los trucos para conseguir un buen ahorro energético: pequeños detalles que juntos marcan la diferencia entre gastar más o gastar menos energía.



Recomendaciones que ayudan con el estudio de este tema.

Créditos & citaciones.

Autor: Equipo de redacción, Manuelette Ramirez Bencosme.
Fecha de publicación: septiembre 29, 2011.

Para citar este artículo en formato APA: