La dureza o resistencia a la compresión depende de la relación agua – cemento. Para una determinada cantidad de cemento, arena y piedra, especificada en el diseño de mezcla, debe incluirse un volumen determinado de agua. Si se incrementa la cantidad de agua, sin aumentar la cantidad de cemento, se tiene como resultado una baja resistencia del concreto.

La resistencia a la abrasión depende de la dureza del concreto, el porcentaje de agregado fino y la dureza de la piedra. También depende del tipo de acabado que se le dé a la superficie del concreto fresco y al curado. Deben evitarse mezclas con exceso de finos ya que producen un concreto con baja resistencia al desgaste y altas contracciones. Si el piso se va a utilizar para tránsito pesado, deben utilizarse agregados de muy buena calidad y concretos de alta resistencia.
La durabilidad se entiende en el sentido que los pisos no se deterioren con el uso, no se produzca descamación y polvo en la superficie. Generalmente estos problemas no se relacionan con la resistencia del concreto y son causados por malos métodos de acabado y curado.
Las mezclas deben ser diseñadas tomando en cuenta la resistencia que requiere la losa que se va a construir, el tamaño máximo de los agregados, la calidad de los mismos y el revenimiento que se necesita en la obra. El concreto se puede producir en obra con una mezcladora, pero no es lo más recomendable. Para garantizarse la calidad del mismo debe solicitarse a una planta de concreto premezclado.



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Créditos & citaciones.

Autor: Equipo de redacción, Manuelette Ramirez Bencosme.
Fecha de publicación: Marzo 12, 2011.

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